La Tercera Caída concentra el agotamiento de Jesús y el sentido espiritual de su relación con la cruz. Es uno de los cuadros que preparan el desenlace de la Procesión de Verges. Su historia también se conserva en los recuerdos de actores y espectadores, que describen escenas vividas en espacios distintos.
El abrazo a la cruz en el guion de 2011
El texto publicado en las pp. 129–131 presenta a Jesús en el suelo, con los sayones a su alrededor. Algunos levantan la cruz ante él y Jesús se aferra a ella, con una voz que debe transmitir agotamiento. Su primera intervención se dirige al Padre eterno y desarrolla el sentido de sacrificio para la redención.
Después de una pausa, Jesús abraza la cruz más arriba y retoma la imagen de la «dulce y amada esposa». La cruz se convierte en llave, tesoro y signo de victoria. El parlamento se inscribe en la lectura cristiana del sacrificio y la redención.
El pasaje desarrolla una imagen que también aparece al final de la Sentencia de Pilato. Aquí se amplía dentro de una oración más larga. Los sayones intervienen de nuevo y el recorrido continúa; no todo el cuadro transcurre en un silencio ininterrumpido.
El recuerdo de Can Trombis
Josep Maria Llach i Grande recuerda una Tercera Caída que sitúa en Can Trombis, en la plaza Major. La describe como espectacular y explica la reacción de una mujer que, con un paraguas, gritaba a los participantes. No sabemos si era vecina o visitante, ni situamos la anécdota en un año exacto.
El valor del recuerdo es la intensidad que podía provocar la representación. Josep Maria explica que el realismo y la implicación de los participantes compensaban, en parte, la falta de una técnica interpretativa formal. Es su lectura de aquella experiencia, no una definición de todos los actores de Verges.
Otra escena recordada por Pere Fuster
Pere Fuster evoca una Tercera Caída en una pequeña subida, con piedras y la calle todavía sin asfaltar. Recuerda a mucha gente reunida porque sabía que allí tendría lugar la caída. El topónimo no se ha identificado con seguridad; no lo fusionamos con Can Trombis ni con un punto actual del recorrido.
Pere también recuerda a Josep Soler recitando versos por las calles. El testimonio permite reconocer una práctica interpretativa, pero no demuestra que Soler hubiera escrito esos versos ni que todos pertenecieran a este cuadro.
Del recuerdo al desenlace
Los espacios y las formas escénicas han cambiado. El guion de 2011 ayuda a leer el parlamento; las entrevistas explican cómo se vivía desde dentro y cómo podía afectar al público. El final del camino se desarrolla en la Crucifixión y la Piedad.
Fuentes
La Processó de Verges (2011), pp. 129–131. Entrevistas de Josep Maria Llach i Grande y Pere Fuster dentro del proyecto Memòria Viva La Processó, analizadas en el marco de esta investigación.