Narcís Mir Vilavella

Narcís Mir i Vilavella (1927–1992), conocido en Verges como Siset Mir, participó en la vida de la villa desde numerosos ámbitos: la Procesión, el trabajo de material, el canto, la cocina y las entidades locales. Su aportación permite comprender una tradición sostenida también por personas que trabajaban fuera del centro del escenario.

Un hombre vinculado a la vida de Verges

Màriam Serrà explica que Siset había sido agricultor y que, por motivos de salud, dejó esa actividad y pasó a trabajar como comerciante. El libro lo presenta como una persona alegre y emprendedora, implicada en las actividades del pueblo. Recoge también que fue teniente de alcalde en 1965 y miembro de la Cámara Agraria, la Comisión de Regantes y el Patronato de la Procesión.

Recuperar, preparar y acompañar la Procesión

Según Serrà, después de la guerra animó a los vecinos a recuperar trajes y útiles deteriorados o guardados. Es una aportación a la recuperación colectiva, no la autoría individual de toda la reanudación ni una fecha exacta para cada reparación.

La misma biografía lo identifica como perxoner y le atribuye responsabilidades relacionadas con el material y el buen funcionamiento de la Danza de la Muerte. Esa función no equivale a haber sido uno de los cinco danzantes. La fotografía conservada en este artículo, donde ayuda a vestir al grupo, muestra otra dimensión de este trabajo de apoyo.

Serrà también lo sitúa en la Coral Vergelitana. Debemos distinguir la participación coral, las tareas de material y los papeles escénicos: no atribuimos al Stabat una duración de cuarenta y cinco años que el pasaje del libro relaciona con la cocina de la Sopa.

La Sopa y el arroz del Lunes de Pascua

La biografía de 1998 dice que Siset fue el encargado de cocinar la Sopa de Verges durante cuarenta y cinco años. Describe un conocimiento transmitido por su predecesor y una manera de trabajar «a ojo», sin convertir esa cifra retrospectiva en un calendario anual completo.

Recuerda también su participación en la Comisión de la Sopa, constituida en 1981, y la preparación del arroz popular del Lunes de Pascua. La Sopa y este encuentro son dos celebraciones distintas; no deben fundirse en una única comida de Semana Santa.

Un reconocimiento póstumo

Serrà sitúa su muerte en 1992 y explica que, la Semana Santa siguiente, las manages y la Danza le ofrecieron un saludo de recuerdo delante de su casa. Según el mismo libro, el Ayuntamiento lo proclamó Hijo Predilecto el 18 de diciembre de 1994, a título póstumo.

Las reparaciones de 1976: una atribución pendiente

La Crònica d’uns vestits atribuye a Ciso Mir las reparaciones que permitieron volver a utilizar las corazas de cartón en 1976. Con el corpus consultado todavía no podemos confirmar documentalmente que ese nombre identifique a Siset. Conservamos la atribución de la crónica sin añadirla como una intervención segura a su biografía. La historia completa puede leerse en La renovación de las Manages de Verges, 1975–1977.

Fuentes

Màriam Serrà, Verges i la processó que no es veu (1998), p. 49. Llorenç Cansell y Jordi Roca, «Crònica d’uns vestits», País Petit, julio de 2007, p. 33. Son relatos retrospectivos; no sustituyen los registros anuales ni el acta municipal del reconocimiento.

Siset Mir ayudando a vestir a un participante de la Danza de la Muerte. Foto: Joan Castro. Fuente: El Punt Avui.
Siset Mir ayudando a vestir a un participante de la Danza de la Muerte. Foto: Joan Castro. Fuente: El Punt Avui.