Viernes Santo: Tradición y significado en Verges

El Viernes Santo conmemora la Pasión y la muerte de Jesús en la cruz. Forma parte del Triduo Pascual, que comienza al atardecer del Jueves Santo y culmina en la celebración de la Resurrección. En Verges, la mañana llega después de una noche de muchas horas de trabajo y emoción.

El relato local de la recogida que sigue se basa principalmente en la descripción de Serrà de 1996. Explica aquella edición, no una distribución inmutable de tareas.

El pueblo después de la gran noche

Al pasear por Verges, el contraste con la noche del Jueves Santo puede hacer pensar en un pueblo fantasma. Tras el ir y venir de los visitantes, los tambores y los versos, muchos participantes aprovechan para descansar. Las calles recuperan poco a poco su ritmo.

Pero no todos duermen. Limpiar los espacios públicos y recoger también forma parte de la fiesta. El relato local conserva la imagen de algunas abuelas madrugadoras que, incluso después del paso de los servicios de limpieza, volvían a barrer su tramo de calle y lo lavaban con agua para dejarlo bien limpio.

También está el trabajo de quienes cuidan los misteris, las imágenes de la Procesión: retirarles las flores, limpiar las imágenes y devolverlas al lugar donde se guardan. Es una tarea menos visible que adornarlas, pero igual de necesaria. La Procesión no termina cuando se marcha el último espectador.

El significado religioso del Viernes Santo

En la liturgia católica, este día no se celebra misa. La celebración de la Pasión incluye la lectura del relato evangélico, la oración, la adoración de la cruz y la comunión con las formas consagradas previamente. Que no haya misa no significa, por tanto, que no haya celebración religiosa.

Otros actos de recogimiento acompañan esta jornada en muchas comunidades. Conviene distinguir el significado del día del programa de cada parroquia: no todos los pueblos celebran los mismos actos ni a las mismas horas.

Costumbres y recuerdos

El Viernes Santo se ha asociado a formas de duelo y costumbres populares que cambiaban según el lugar y la época. El texto anterior recogía, entre otras, la prohibición de barrer: una creencia que contrasta con el recuerdo concreto de la limpieza de las calles de Verges. Son tradiciones y recuerdos, no normas vigentes ni prácticas necesariamente compartidas por todos.

En el pueblo, este día permite ver la otra cara de la gran noche: el descanso y las pequeñas tareas que devuelven cada cosa a su sitio. Al día siguiente, la Procesión de los Pequeños del Sábado Santo volverá a dar vida a las calles.

Para continuar la semana

Consultad la guía de la Semana Santa día a día para seguir el recorrido hasta el Domingo de Pascua. Los horarios de los actos religiosos deben confirmarse en los avisos de la parroquia o del Obispado de Girona.

Devolver las imágenes y repartir las flores

En las páginas 137–138 de su libro, Serrà describe el Viernes Santo de 1996: los responsables de los pasos y el rector devolvían las imágenes a los altares y recolocaban los bancos que se habían movido para la reverencia de la Danza. Los preparativos de la noche habían transformado el espacio; al día siguiente también había que restituirlo.

Después de limpiar la iglesia, las personas que trabajaban allí se repartían las flores para llevarlas a casa o al cementerio. El detalle explica un destino concreto de la ornamentación en aquella edición, sin establecer una norma vigente ni una obligación para todas las personas que hoy colaboran en la recogida.

Fuentes de la ampliación

Màriam Serrà, Verges i la processó que no es veu (1998), pp. 137–138. Relato de la Semana Santa de 1996.

Ilustración de los discípulos ante el sepulcro de Jesús.
Ilustración de los discípulos ante el sepulcro de Jesús.