La Procesión de Verges sufrió una interrupción entre 1936 y 1939 y una difícil reanudación en 1940. Para explicar esta etapa hay que distinguir la suspensión anterior a la guerra, los años del conflicto y la reconstrucción posterior: el regreso a las calles no resolvió de golpe la falta de participantes y recursos.

1936: una suspensión anterior al estallido de la guerra
Jordi Roca explica en La Processó de Verges, en la edición revisada de 1997, que en 1936 se decidió no celebrar la Procesión antes de que comenzara la Guerra Civil. El Jueves Santo de aquel año precedía al estallido del conflicto en julio. Por tanto, no podemos presentar esa suspensión como consecuencia de una guerra que ya hubiera empezado.
Roca relaciona la decisión con el ambiente de miedo y menciona, como posible causa, un mensaje del gobernador que declinaba la responsabilidad si se producía algún incidente. Su texto utiliza una formulación de probabilidad. Conservamos esta explicación atribuida a la monografía, sin dar por consultado el mensaje original ni convertirlo en una orden de prohibición comprobada.
Según el mismo relato, la Procesión tampoco salió durante los años de guerra. La ausencia de muchos hombres, destinados al frente, se sumaba a las dificultades del momento.
1940: regresar a las calles con menos participantes
Roca sitúa la reanudación en 1940 y atribuye al alcalde, identificado como el señor Auquer, la insistencia en recuperar la celebración. Describe conversaciones, proyectos y esfuerzos para animar la participación, pero también una Procesión más reducida que antes.
En las páginas 28–29 explica que el exilio y el servicio militar habían causado bajas entre los participantes. Los más jóvenes tuvieron que asumir papeles que les venían grandes. No era una Procesión sin hombres, sino una reanudación con dificultades para reunir suficiente gente y mantener los distintos papeles.
El material conservado y la reutilización
La monografía afirma que se habían conservado trajes y material, y señala específicamente la continuidad de los trajes de la Danza de la Muerte. Este apoyo ayuda a explicar la posibilidad de reanudar la celebración, pero no es un inventario pieza por pieza ni demuestra que todo el patrimonio permaneciera intacto.

Maria Ruart Ribas recuerda que se recuperó la Procesión con lo que se había podido guardar y que se reutilizaba ropa antigua. Explica, por ejemplo, que interpretó a la Virgen con un vestido antiguo teñido de rosa. Su testimonio muestra el aprovechamiento y la adaptación de los recursos disponibles; no permite identificar todas las piezas conservadas ni fechar cada reutilización en 1940.
Las fotografías de Valentí Fargnoli de 1922 muestran una etapa anterior al conflicto. Son un valioso testimonio visual, pero por sí solas no demuestran que cada traje, casco o lanza que aparece en ellas sobreviviera a la guerra.
La reconstrucción continuó en los años cincuenta
La recuperación de 1940, la creación del Patronat y la reorganización escénica son momentos diferentes. Roca explica el regreso de la Confraria de la Sang a las tareas de organización. Màriam Serrà sitúa la constitución del Patronat en 1954 y la aprobación de la concentración de escenas en la Plaça en 1955.
Serrà también sitúa el nombramiento de Carles Perpinyà como director en 1950. Estos hitos permiten entender la reconstrucción como un proceso, con trabajo de los participantes, recuperación de material y reformas organizativas y teatrales. No fue una única decisión tomada y completada en 1940.

La labor de personas vinculadas al vestuario y a los materiales, como Siset Mir, también forma parte de esta continuidad. La transformación de la representación en la Plaça explica una etapa posterior de la misma historia, sin confundir la reanudación de posguerra con la reforma de los años cincuenta.
Fuentes
Jordi Roca i Rovira, La Processó de Verges, segunda edición revisada y ampliada, Diputació de Girona, 1997, pp. 28–29. Es una narración retrospectiva; no sustituye los documentos originales que menciona.
Màriam Serrà, Verges i la processó que no es veu (1998), p. 46 y pp. 65–69, para los hitos de dirección y organización.
Entrevista de Maria Ruart Ribas dentro del proyecto Memòria Viva La Processó, analizada en el marco de esta investigación, para los recuerdos de conservación y reutilización del vestuario.