¿Quién escribió el texto de la Procesión de Verges? La pregunta no se puede resolver con un solo nombre. Las palabras que los actores han aprendido y pronunciado a lo largo del tiempo proceden de una antigua tradición teatral, de adaptaciones literarias, de fragmentos seleccionados de otras obras y de aportaciones sucesivas. La memoria de los participantes también ha contribuido a su conservación.
La edición de La processó de Verges. Text de l’obra, publicada por la Diputació de Girona en abril de 2011, permite adentrarse en esta historia. El estudio introductorio de Jordi Roca explica el origen y la transformación de diversos pasajes. El libro ofrece una versión situada en su momento: es una fuente para estudiar la Procesión, pero no permite asegurar, sin contrastar el guion vigente, que todos los versos y todas las indicaciones sigan siendo iguales hoy.
Una tradición textual anterior a las reformas del siglo XX
Una parte importante del texto procede de la tradición de la Pasión vinculada a fray Antoni de Sant Jeroni y a dos obras suyas, Representació de la Sagrada Passió y La gran tragèdia de la Passió i Mort de Jesucrist. Roca rastrea en ellas pasajes que se conservaron, transformaron o combinaron en la representación de Verges.
Este punto de partida ayuda a evitar una confusión: el texto antiguo no era una obra en castellano que Maria Perpinyà hubiera traducido íntegramente al catalán. Roca describe una lengua catalana arcaica con formas y construcciones influidas por el castellano. La renovación posterior trabajaba sobre esa tradición y sobre las necesidades de la escena.
La representación local tampoco fue una reproducción invariable de un libro. La selección de escenas, las omisiones y los pasajes de origen incierto forman parte de su historia. Para atribuir un fragmento hay que comparar textos y documentar el camino que lo ha llevado hasta la Procesión.
Maria Perpinyà: adaptación y creación literaria
El trabajo de Maria Perpinyà i Sais se inscribe en la renovación de los años cincuenta. Su intervención combinaba la revisión del lenguaje con decisiones literarias y dramáticas. Adaptó versos antiguos, unió acciones, escogió fragmentos y escribió pasajes que respondían a las necesidades de la representación.
El estudio de Roca muestra intervenciones en escenas como el Ram, el Sanedrín y el Huerto. También le atribuye el lamento de la Virgen al final de la representación. La comparación entre versiones hace visible su atención al sentido, al metro y a la rima: los versos debían funcionar como literatura y como palabra pronunciada ante el público.
En la escena de Pilato, Maria seleccionó y adaptó fragmentos de Damas Calvet. Este caso permite distinguir tres tareas diferentes: escribir, adaptar e incorporar una obra ajena. Decir que todo el texto es suyo ocultaría esta pluralidad; reducir su aportación a una corrección lingüística también ofrecería una imagen incompleta.
Carles Perpinyà y la relación entre el texto y la escena
La intervención de Maria se desarrolló junto al trabajo de Carles Perpinyà. La reorganización que reunió escenas en la Plaza cambiaba la manera de articular la acción. El texto debía responder a un espacio y a una continuidad teatral distintos de los de las representaciones repartidas por el pueblo.
Màriam Serrà sitúa el nombramiento de Carles como director en 1950 y la aprobación de la reorganización por el Patronato en 1955. La edición de 2011 enmarca las adaptaciones de los hermanos Perpinyà entre 1950 y 1955. Las fechas describen un proceso de trabajo, no una sustitución completa del texto en un único año.
Los documentos de las entrevistas también recuerdan esta relación entre palabra e interpretación. Mercè Rovira i Bofill evoca indicaciones sobre la respiración, la intensidad de la voz y el gesto. Josep Maria Llach i Grande distingue la contribución escénica de Carles y la poética de Maria. Estos recuerdos explican cómo vivieron los participantes la renovación; no sustituyen la comparación escrita que permite atribuir cada verso.
Jordi Roca y la recuperación de la Crucifixión
La transmisión oral fue especialmente importante en la recuperación de pasajes de la Crucifixión. Roca explica que consultó a Carles y a actores que conservaban versos en la memoria para reconstruir una parte del material. La recuperación combinaba, por tanto, investigación documental y recuerdos de personas que habían participado en la representación.
La nota de la edición de 2011 sitúa la remodelación de la Crucifixión en 1980. Esta datación coincide con las crónicas de la prensa gerundense de aquel abril conservadas en el dosier documental del proyecto. El libro de Serrà ofrece otra fecha, 1981; para hablar de esta renovación, el contraste con la prensa contemporánea respalda 1980.
No fue, sin embargo, la primera Crucifixión de toda la historia de Verges. El estudio de Roca recoge testimonios anteriores sobre su desaparición del repertorio. Hay que hablar de una recuperación y remodelación, y distinguirla de las formas más antiguas de la escena.
Lluís Llach y la revisión recogida en 2011
La renovación artística dirigida por Lluís Llach entre 2009 y 2011 también implicó una intervención en los textos. La nota de la edición sitúa sus modificaciones entre 2008 y 2011: los años de preparación textual y los de dirección pública no son exactamente la misma referencia.
El estudio muestra cambios en pasajes de la Samaritana, el Arrepentimiento del Soldado y las Hijas de Jerusalén. Entre los criterios de revisión estaban hacer comprensible la lengua, trabajar el ritmo de los versos y dar expresión a los personajes manteniendo la relación con la tradición recibida.
El libro también reconoce un trabajo colectivo. Lluís Muntada intervino en la coordinación; Dani Vivern, en la revisión lingüística; Maria Roca i Llauró, en la investigación de la filiación de los versos; y Jordi Roca aportaba el conocimiento de la historia de la Procesión. Explicar esta edición solo a través del director dejaría fuera aportaciones necesarias para entender cómo se preparó.
Aprender de memoria también es transmitir
La Procesión se transmite con libros y guiones, pero también con ensayos, escucha y repetición. El texto aprendido pasa a formar parte de la voz y del movimiento de los actores. En este recorrido pueden persistir versos que ya no se encuentran fácilmente en una copia escrita, como muestra el relato de Roca sobre la Crucifixión.
La memoria oral es una fuente valiosa para explicar esta experiencia. Hay que escucharla con su atribución y su contexto: quién lo recuerda, de qué periodo habla y si describe una vivencia propia o una historia recibida. Dos recuerdos similares no resuelven por sí solos una autoría o una fecha.
Leer el libro de 2011 junto a Verges i la processó que no es veu, publicado en 1998 a partir del trabajo de Serrà, permite observar versiones y momentos diferentes. Una descripción escénica de una época no se debe trasladar automáticamente a todas las ediciones de la Procesión.
La historia de los textos es, así, una parte de la historia de las personas que han hecho posible la representación en la Plaza y la Procesión por las calles: autores, adaptadores, directores, actores y personas que han conservado su memoria.
Fuentes
La processó de Verges. Text de l’obra (Diputació de Girona, colección Josep Pla, 2011): estudio introductorio de Jordi Roca, p. 8–31; nota sobre las adaptaciones; créditos de la edición. Màriam Serrà, Verges i la processó que no es veu (El Mèdol, 1998), p. 46–47. Documentos de las entrevistas de Mercè Rovira i Bofill, Maria Ruart i Ribas y Josep Maria Llach i Grande, conservados en el fondo de memoria oral del proyecto. Crónicas de Los Sitios del 3 y 6 de abril de 1980, recogidas en el dosier documental.