Joaquim Ferrer Amer (Quim Gil) y la Processó de Verges

Joaquim Ferrer i Amer (Verges, 1921-1996), conocido en el pueblo como Quim Gil, fue instrumentista, director, compositor, arreglista y maestro de música. Miembro de una familia estrechamente vinculada a la tradición musical de Verges, su trayectoria lo llevó de la Cobla Emporitana de Verges a dirigir La Principal de Girona y a formar parte de diversas agrupaciones del país y del extranjero. En Verges, sin embargo, su legado fue mucho más allá de su carrera profesional: estuvo profundamente vinculado a la Procesión y arregló la música del Stabat Mater a finales de la década de 1950. También fue el primer maestro de piano de Lluís Llach.

Si en Verges se preguntaba por Joaquim Ferrer, quizás el nombre no resultaba familiar a todo el mundo. Si se preguntaba por Quim Gil, la cosa cambiaba. Este era el nombre con el que se conocía en el pueblo a uno de los músicos más destacados que ha dado Verges en el siglo XX.

Una familia de músicos de Verges

Joaquim Ferrer i Amer nació en Verges en 1921, en el seno de una familia en la que la música tenía una presencia muy importante, tanto por la rama de los Ferrer como por la de los Amer.

La familia tuvo una estrecha relación con la Cobla Emporitana de Verges. Su padre, Josep «Pepet» Ferrer, tocaba la tenora; su tío Manel Amer, el contrabajo; su hermano Manel «Manelic» Ferrer, el fiscorno, y el propio Joaquim también acabaría tocando el fiscorno. Esta saga musical aparece documentada en una biografía de Joaquim Ferrer publicada en 1980.

Aquel entorno familiar ayuda a entender una trayectoria que comenzaría muy pronto y que acabaría convirtiendo la música en su profesión. Ferrer se formó, entre otros, con los maestros Joaquim Vallespí y Francesc Civil i Castellví. Otras informaciones sobre su formación también mencionan a Miquel Cristòfol y Josep Cantó.

Con los años llegó a dominar diversos instrumentos. Fue pianista y organista, pero también trombonista y, especialmente, fiscornista, instrumento con el que destacó por su musicalidad. A esta faceta de intérprete añadió las de director, compositor, arreglista y profesor.

De la Cobla Emporitana a La Principal de Girona

Los primeros años de la carrera musical de Quim Gil están estrechamente relacionados con la Cobla Emporitana, una de las formaciones que dan testimonio de la rica tradición musical que tuvo Verges durante buena parte del siglo XX.

Ferrer no solo actuó en ella como instrumentista, sino que con el tiempo también asumió su dirección. En la cobla tocaba el fiscorno en las sardanas y el piano en los bailes, una combinación que muestra su versatilidad como músico.

El gran salto de su trayectoria profesional llegó en 1957, cuando asumió la dirección artística de La Principal de Girona, en sustitución del músico Manuel Saderra i Puigferrer. En aquellos años era una formación destacada dentro del mundo de la cobla y la orquesta, y Ferrer permaneció en ella hasta 1965.

Durante esta etapa no se limitó a dirigir. También tocó, entre otros instrumentos, el trombón, y bajo su dirección se grabaron algunas de sus sardanas.

Una larga carrera profesional

Después de dejar La Principal de Girona, la carrera de Joaquim Ferrer continuó en diferentes formaciones. Dirigió durante dos temporadas el conjunto Copacabana y posteriormente pasó varios años en el extranjero, especialmente en Francia y Suiza, donde trabajó como organista en diferentes agrupaciones.

De regreso a Cataluña, continuó ejerciendo profesionalmente la música. Pasó por diferentes conjuntos y, durante la década de 1970, se incorporó a la Cobla Baix Empordà. En la fase final de su carrera también formó parte del Foment de la Sardana de Torroella de Montgrí.

Su trayectoria, por tanto, no puede reducirse a un solo instrumento ni a una sola formación. Quim Gil desarrolló durante décadas una carrera como músico polivalente, capaz de moverse entre la cobla, la orquesta, el piano, el órgano, el fiscorno y el trombón, al mismo tiempo que dirigía, enseñaba, componía y realizaba arreglos.

Quim Gil y la Procesión de Verges

A pesar de su carrera profesional fuera de Verges, Joaquim Ferrer mantuvo una estrecha vinculación con su pueblo. Uno de los ámbitos donde esta huella resulta más visible es la Procesión de Verges, que cada Jueves Santo recorre las calles de la villa.

La memoria local lo recuerda participando en diferentes papeles de la Procesión a lo largo de los años: primero como Apóstol, después como manage durante la posguerra y, más adelante, como músico, tocando el fiscorno en el conjunto relacionado con la Verónica y el Stabat Mater.

Pero su aportación más importante no fue únicamente interpretar aquella música. Joaquim Ferrer intervino directamente en la configuración musical del Stabat Mater que se consolidó a partir de finales de los años cincuenta.

El arreglo del Stabat Mater

El Stabat Mater de la Procesión conserva una antigua melodía que originalmente era interpretada por dos voces masculinas. A finales de la década de 1950, Joaquim Ferrer realizó un arreglo manteniendo la línea melódica original.

Esta intervención está documentada en la Memoria de catalogación de la Procesión de Verges del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya. El documento explica que la antigua melodía fue arreglada por Joaquim Ferrer a finales de los años cincuenta y que, en el momento de la catalogación de 2010, era interpretada por un coro mixto acompañado por dos flautas traveseras y un fiscorno.

Con aquella intervención, una música tradicional de la Procesión adquirió una nueva dimensión sin perder la melodía que le servía de base.

Esta aportación convierte a Quim Gil en una figura especialmente relevante para entender la historia musical de la Procesión de Verges. Su trabajo no consistió en sustituir la tradición anterior, sino en trabajar musicalmente sobre una melodía ya existente y contribuir a su continuidad.

Un maestro para las voces de la Procesión

La aportación de Quim Gil a la Procesión no se limita a un arreglo escrito. Mercè Roviras Bofill, que cantó en la coral y en el Stabat, lo recuerda enseñando a los cantantes y cantando con ellos. El testimonio sitúa la transmisión musical en una práctica compartida: escuchar, ensayar y aprender con un músico del pueblo.

Màriam Serrà también recoge esta dimensión en las pp. 47–48 de Verges i la processó que no es veu (1998). Explica que Quim Gil había pasado por los papeles de apóstol y manage antes de participar como músico, y describe la incorporación del canto a la melodía instrumental y los arreglos posteriores. Menciona dos flautas y un fiscorno, y un grupo de unos quince a veinte cantantes en la etapa que documenta.

Este relato y la Memoria de catalogación de 2010 ayudan a distinguir la melodía antigua, el arreglo y la dirección del canto. Reconocen la intervención de Quim Gil sin convertirlo en el autor de toda la música histórica de la Procesión, ni fijar para siempre el número de voces e instrumentos.

Fuentes de esta ampliación: Màriam Serrà (1998), pp. 47–48; Memoria de catalogación (2010); entrevista de Mercè Roviras Bofill dentro del proyecto Memòria Viva La Processó, analizada en el marco de esta investigación.

El primer maestro de piano de Lluís Llach

Otra faceta de Joaquim Ferrer fue la enseñanza. Entre sus alumnos hubo un niño de Verges que, años más tarde, se convertiría en uno de los músicos catalanes más conocidos del siglo XX: Lluís Llach.

La relación entre Quim Gil y Llach no es solo un recuerdo transmitido en el pueblo. El propio Lluís Llach ha explicado públicamente que Quim Gil fue su primer profesor de piano y que con él aprendió la técnica del instrumento.

En una entrevista a Lluís Llach, el cantautor recuerda que empezó con Quim Gil cuando tenía aproximadamente cuatro años y que continuó con él hasta los siete u ocho. Posteriormente continuaría su formación con Montserrat Puigdemont, de quien Llach ha destacado especialmente la capacidad de hacerle amar la música.

La distinción que el propio Llach ha hecho con los años es significativa: Quim Gil le proporcionó la base técnica del piano, mientras que Montserrat Puigdemont despertó en él una relación más emocional con la música.

Es un detalle importante en la biografía de Ferrer, pero también en la historia musical de Verges. Antes de que Lluís Llach se convirtiera en cantautor, compositor y una de las figuras más reconocidas de la música catalana, sus primeros pasos ante el piano tuvieron como maestro a otro músico de Verges.

El piano de Quim Gil, conservado en Verges

Esta historia conserva, además, un testimonio material. El piano de Joaquim Ferrer, el instrumento con el que Lluís Llach empezó a tocar sus primeras notas, fue cedido al pueblo de Verges por Anna Ferrer, sobrina del músico.

El Ayuntamiento de Verges anunció la cesión el 22 de octubre de 2020 e indicó que el piano podía verse en el Centro de Visitantes. La noticia documenta aquel momento; no sitúa el inicio de la exposición en 2025.

Compositor de sardanas

Joaquim Ferrer también dejó obra propia. Su producción como compositor se centra especialmente en la sardana y muestra otra dimensión de un músico que a menudo ha sido más recordado como intérprete, director o maestro.

Entre las sardanas que se le atribuyen se encuentran Capvespre, Desig, Afecte, L’avi de casa, L’aplec de l’Aliança y Reviu la il·lusió. También escribió, en colaboración con el fiscornista Enric Vilà, Dansaires palamosins y Estimat amic, esta última concebida como una sardana obligada de dos fiscornos.

Algunas de estas composiciones datan ya de la década de 1940. L’avi de casa y Desig, por ejemplo, son de 1942, mientras que Afecte fue dedicada a sus padres.

Parte de su obra llegó también al disco. Durante los años en los que Ferrer formó parte de La Principal de Girona ya se grabaron algunas sardanas bajo su dirección.

El homenaje de Verges a Quim Gil

Con el paso de los años, una parte de la obra de Joaquim Ferrer había quedado poco conocida fuera de los círculos musicales y de la memoria de Verges. En 2017, el pueblo impulsó una iniciativa para recuperar y reivindicar su legado.

El Ayuntamiento de Verges, con la colaboración de la familia Ferrer, la Diputación de Girona y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, editó un disco con nueve sardanas de Joaquim Ferrer, interpretadas por La Principal de la Bisbal. Según explicaba el propio Ayuntamiento, aquellas nueve piezas constituían el grueso de su obra como compositor.

El 8 de agosto de 2017, Verges le rindió un homenaje al maestro Joaquim Ferrer «Quim Gil» con la presentación de la grabación y un concierto de La Principal de la Bisbal en La Placeta dedicado a sus composiciones.

El acto no solo recuperaba la música de Quim Gil. También servía para reivindicar una tradición musical de Verges mucho más amplia, formada durante generaciones por músicos y familias vinculados a coblas, orquestas y otras formaciones.

El legado de Joaquim Ferrer i Amer

Joaquim Ferrer i Amer murió en 1996. Su huella, sin embargo, continúa presente en Verges de maneras muy diferentes.

Está presente en las sardanas que compuso y que décadas después volvieron a sonar interpretadas por La Principal de la Bisbal. Está presente en la historia de las coblas y orquestas por las que pasó. Está presente en los músicos que aprendieron de él y, de una manera especialmente conocida, en los primeros pasos musicales de Lluís Llach.

Y está presente, sobre todo, en una de las tradiciones más importantes de su pueblo. Cada Jueves Santo, cuando el Stabat Mater vuelve a sonar por las calles de Verges, también resuena una parte del trabajo que Quim Gil realizó a finales de los años cincuenta sobre aquella antigua melodía.

Quizás esta sea una de las mejores maneras de entender su legado. Joaquim Ferrer desarrolló su carrera lejos de Verges, dirigió formaciones, tocó diversos instrumentos, compuso y enseñó música. Pero una parte de su obra quedó incorporada a la memoria musical del pueblo donde había nacido.

Por eso, en Verges, Joaquim Ferrer i Amer continúa siendo, sencillamente, Quim Gil.


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Joaquim Ferrer i Amer (Quim Gil)
Joaquim Ferrer i Amer (Quim Gil)