El Domingo de la Divina Misericordia es el segundo domingo de Pascua y el último día de la Octava pascual. Su nombre fue incorporado al calendario católico romano en el año 2000 para subrayar un tema que ya estaba en las lecturas del día: la paz, el perdón y las heridas de Cristo resucitado.
Cuándo se celebra
Siempre cae el domingo posterior al Domingo de Resurrección. Por eso cambia de fecha cada año. No se celebra después de la Octava, sino en su octavo y último día.
La denominación completa es «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia». Pascua sigue siendo el centro de la jornada y no queda sustituida por una devoción independiente.
El evangelio de Tomás
Juan 20,19-31 narra dos apariciones del Resucitado. Jesús ofrece la paz a los discípulos y les confía el ministerio del perdón. Tomás está ausente y se resiste a creer sin ver las heridas. Ocho días más tarde, Jesús vuelve y lo invita a reconocerlas.
El texto une la misericordia al misterio pascual: las heridas no desaparecen, pero ya no son signo de derrota. El perdón y la fe nacen del encuentro con quien ha vencido a la muerte.
Qué ocurrió en el año 2000
El 30 de abril de 2000, Juan Pablo II canonizó en Roma a Faustina Kowalska, religiosa polaca fallecida en 1938. En la homilía anunció que el segundo domingo de Pascua sería llamado Domingo de la Divina Misericordia en toda la Iglesia.
La Congregación para el Culto Divino publicó después el decreto correspondiente. El documento mantuvo los textos del Misal y de la Liturgia de las Horas ya previstos para ese domingo. No se creó una misa ajena a la Pascua; se añadió una denominación que interpreta sus lecturas.
Santa Faustina y la devoción
Faustina Kowalska perteneció a la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia. En su diario relató experiencias místicas y una llamada a confiar en la misericordia de Dios y practicarla con los demás.
De su espiritualidad proceden la imagen de Jesús Misericordioso, la invocación «Jesús, en ti confío», la coronilla de la Divina Misericordia y la oración de las tres de la tarde. Son prácticas devocionales: pueden acompañar la jornada, pero no sustituyen la celebración litúrgica del domingo.
Cómo se celebra en España
En España, algunas parroquias, santuarios y comunidades organizan adoración eucarística, confesiones o el rezo de la coronilla. La difusión ha crecido desde finales del siglo XX, pero no existe una tradición popular española única asociada a esta fecha.
Conviene diferenciarla de las fiestas patronales llamadas «de la Misericordia», que pueden tener otra advocación, historia y fecha. Compartir una palabra no significa que procedan del Domingo de la Divina Misericordia instituido en 2000.
Una llamada práctica
La misericordia cristiana no se limita a contemplar una imagen. Juan Pablo II insistió en que quien recibe misericordia está llamado a practicarla mediante el perdón y la solidaridad. Esa dimensión evita reducir la fiesta a una serie de fórmulas privadas.
El domingo cierra así la Octava de Pascua: el Resucitado muestra sus heridas, da la paz y envía a reconciliar. El nombre es reciente, pero su núcleo está en el evangelio que la Iglesia leía mucho antes del año 2000.