Carnaval en España: origen, fechas y tradiciones

En España, el Carnaval puede ser una chirigota que comenta la actualidad, una gran cabalgata, una máscara rural o el entierro simbólico de una sardina. Todas estas expresiones comparten una posición en el calendario: los días anteriores a la Cuaresma. A partir de ahí, cada territorio ha creado una fiesta diferente.

Qué es el Carnaval

El Carnaval es un ciclo festivo popular vinculado históricamente al comienzo de la Cuaresma. No es una celebración litúrgica, aunque su fecha depende del calendario cristiano. Durante siglos, los días anteriores al ayuno y la abstinencia cuaresmales favorecieron comidas abundantes, disfraces, bailes y formas de crítica que invertían temporalmente el orden cotidiano.

En la actualidad, la dimensión religiosa puede ser secundaria o incluso inexistente para muchos participantes. El Carnaval sigue vivo como fiesta cívica, espectáculo, patrimonio cultural y espacio de creatividad colectiva.

Cuándo se celebra y por qué cambia de fecha

El núcleo del Carnaval termina con el martes anterior al Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma en el rito romano. Como la fecha de la Pascua varía cada año, también cambian el Miércoles de Ceniza y el Carnaval.

El programa no dura lo mismo en todas partes. Puede comenzar con el Jueves Lardero o Jueves Gordo, concentrarse en el fin de semana o prolongarse después del Miércoles de Ceniza por razones locales. El entierro de la sardina suele representar el cierre, pero tampoco es universal ni se celebra igual en todas las ciudades.

Un origen que conviene explicar con prudencia

El Carnaval europeo está ampliamente documentado en la Edad Media y la Edad Moderna dentro de sociedades organizadas por el calendario cristiano. Se han propuesto vínculos con fiestas romanas y con antiguos ritos de invierno. Las semejanzas existen, pero no permiten afirmar que cada Carnaval actual descienda directamente de una única celebración pagana.

También el origen de la palabra «Carnaval» admite varias explicaciones, a menudo relacionadas con dejar la carne antes de la abstinencia. Lo históricamente más claro es la oposición entre unos días de abundancia y licencia y el periodo cuaresmal que viene a continuación.

Máscaras, comida y sátira

El disfraz permite cambiar de identidad y romper, por unas horas, las normas de apariencia y comportamiento. La sátira convierte la fiesta en comentario social: coplas, sermones, comparsas y personajes grotescos hablan de política, problemas locales y sucesos del año.

La comida conserva igualmente el recuerdo del calendario tradicional. El nombre y el plato cambian según el territorio: hornazos y embutidos en algunos lugares, filloas y orejas en Galicia, tortillas y productos del cerdo en distintas zonas, o comidas populares preparadas por todo un pueblo. No existe un menú español único de Carnaval.

Carnavales de España: una gran diversidad regional

En Cádiz, el protagonismo recae en las agrupaciones que interpretan repertorios humorísticos y críticos. El concurso del Gran Teatro Falla convive con un Carnaval de calle donde chirigotas, coros y comparsas llevan la sátira a plazas y esquinas.

Santa Cruz de Tenerife desarrolló otro modelo, con galas, música y grandes desfiles. El Coso del martes reúne carrozas y grupos; el entierro de la sardina marca después un cierre simbólico, aunque la actividad festiva puede continuar el fin de semana.

En Galicia, el Entroido incluye calendarios largos y personajes locales que no deben reducirse a una simple cabalgata. Las Pantallas de Xinzo de Limia o los Cigarróns de Verín forman parte de tradiciones concretas, con vestimentas y normas propias. En otros lugares de España predominan las máscaras rurales, las comidas colectivas o los desfiles contemporáneos. Hablar del Carnaval español exige, por tanto, hablar en plural.

Fiesta religiosa o popular

El Carnaval no forma parte de la liturgia católica. Su relación con el cristianismo es de calendario y de contraste cultural con la Cuaresma. Esta distinción ayuda a entender por qué la fiesta ha seguido creciendo en una sociedad secularizada: puede perder la práctica religiosa y conservar, al mismo tiempo, las fechas, los alimentos y los rituales de despedida heredados.

En Verges: una sopa comunitaria el martes de Carnaval

Verges, en Girona, conserva una relación concreta y documentada con este ciclo: la Sopa de Verges. Se prepara y reparte el martes de Carnaval, antes del Miércoles de Ceniza, y cierra el Carnestoltes local con una comida colectiva semejante a otros ranchos y sopas populares de Cataluña.

La información del Ayuntamiento de Verges recoge dos explicaciones sobre su origen. Una lo relaciona con una comida ofrecida por los señores feudales; otra, con la aportación de alimentos de los vecinos para celebrar un último ágape antes de la Cuaresma. Son interpretaciones tradicionales, no una certeza histórica demostrada. Lo verificable es la continuidad actual de la fiesta, su preparación comunitaria y su lugar preciso en el calendario.

Esta celebración no debe confundirse con la Procesión de Verges, que tiene lugar el Jueves Santo. Ambas pertenecen al calendario móvil ligado a la Pascua, pero responden a momentos y sentidos distintos.

Una fiesta que cambia en cada territorio

El Carnaval combina una fecha heredada del calendario cristiano con expresiones populares que han evolucionado durante siglos. Su rasgo común no es una forma concreta de celebrarlo, sino la capacidad de cada comunidad para convertir esos días en música, crítica, disfraces, comida y memoria local.

Fuentes consultadas

22/08/2026