La Danza de la Muerte en la Plaza de Verges es, sin duda, el momento álgido de la representación teatral. Tras la tensión de escenas como el Sanedrí, el silencio se apodera del recinto para recibir a los cinco esqueletos. Ver la Danza de la Muerte en la Plaza permite apreciar detalles que en el desfile por las calles pasan desapercibidos, convirtiendo el baile en una experiencia hipnótica y solemne bajo la luz de los focos.
Una puesta en escena sobrenatural
Cuando los esqueletos suben al escenario, la iluminación morada y los focos estratégicos crean un efecto visual impactante: las sombras gigantescas de los danzantes se proyectan sobre las paredes de la Plaza y la piedra de la muralla medieval. Este juego de sombras refuerza el mensaje de que la muerte nos acecha a todos, sin importar nuestra condición.
El sonido también cambia. El golpe seco del timbal resuena contra los edificios, marcando un ritmo ancestral que guía los pasos de los esqueletos mientras el público, sentado y en absoluto respeto, contiene la respiración.
Simbolismo ante el espectador
En la Danza de la Muerte en la Plaza, cada personaje tiene su espacio para brillar y mostrar sus atributos al público:
- El Capdanser: Destaca en el centro con su guadaña, marcando el paso con una autoridad que impone silencio.
- El Abanderado: Porta la bandera negra donde se lee el lema «Nemini Parco» (No perdono a nadie), recordándonos la igualdad ante el fin de la vida.
- Los Platets y el Reloj: Muestran sus platillos de ceniza y el reloj sin manecillas, simbolizando que el tiempo se ha detenido y que polvo somos.
El desenlace: El camino hacia la agonía
Una vez completado el ritual, los cinco esqueletos abandonan el escenario en un silencio sepulcral, dejando tras de sí una atmósfera de inevitabilidad. Su marcha no es el final, sino el aviso de que el destino de Jesús está sellado.
Con el eco del timbal aún presente, la luz de la Plaza cambia para trasladarnos a un escenario más sombrío y naturalista: El Huerto de Getsemaní, donde la traición pactada en el Sanedrín se hará efectiva bajo el amparo de la noche.



