La acción comienza con un Caifás inquieto que convoca a los sabios fariseues: Annás, Benjamín y Abdaró. Un oficial informa al consejo sobre la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, advirtiendo que el pueblo lo proclama rey y que esto podría provocar la intervención de los romanos.
Ante esta amenaza, Caifás pronuncia su sentencia más famosa: «Es muy conveniente que muera… y con la muerte de un hombre solo no se perderá tanta gente». Esta declaración solemne cierra el debate teológico y abre paso al acuerdo económico con el traidor.
El pacto con Judas y las monedas de plata
El momento de mayor tensión en El Sanedrín en Verges es la entrada de Judas Iscariote. Con una dicción lenta y solemne, Judas ofrece entregar a su maestro a cambio de un precio específico: treinta monedas de plata.
- El pesaje del dinero: Uno de los detalles más icónicos es cuando Judas cuenta las monedas una a una.
- La moneda falsa: En un alarde de astucia, Judas detecta una moneda defectuosa y exige otra «de peso», lo que añade un realismo crudo a la escena del pago.
- El juramento: Ante la desconfianza de los sacerdotes, Judas lanza un juramento terrible sobre su propio destino: «¡Si no os vendo al que debo vender, rayo del cielo me haga ceniza!».
El inicio de la captura
Una vez cerrado el trato, Caifás ordena armar a los Manages. Judas revela el lugar exacto del escondite —el Huerto de Getsemaní— y establece el código para la detención: «Aquel que yo besaré, procurad atarlo bien». La escena concluye con la salida de la tropa armada con cadenas y antorchas, mientras la Danza de la Muerte cruza el escenario marcando simbólicamente el inicio de la Pasión


