La Sopa de Verges: Herencia feudal antes de la Cuaresma

La Sopa de Verges

En Verges, el camino hacia la Semana Santa tiene una parada obligatoria en el fuego y los peroles de la Plaça Major. La Sopa de Verges (o Sopa del Martes de Carnaval) no es solo una comida popular; es el último gran festín comunitario que prepara el cuerpo y el espíritu para el ayuno de la Cuaresma y el recogimiento de la Procesión.

Un origen arraigado en la época feudal

La historia de esta celebración se remonta a los siglos XIV y XV. Según la tradición oral y los estudios históricos, los antiguos señores feudales ofrecían una sopa muy nutritiva a sus vasallos antes de iniciar la Cuaresma. En este sentido, era un gesto de compensación por las penurias y el duro trabajo soportado durante todo el año.

Cabe destacar que la primera referencia documentada aparece en un acta notarial del siglo XVII, donde se incluye un dibujo de un hombre removiendo un gran perol. Este legado ha perdurado hasta hoy, convirtiendo la “sopa de los pobres” en la “sopa del pueblo”, símbolo de cohesión entre todos los vergelitenses.

Dibujo histórico sopa de Verges Miquel Corsaví
Dibujo original del notario Miquel Corsaví (siglo XVII) donde se muestra la cocción de la Sopa de Verges. Arxiu Històric de Girona.

Los preparativos: Un esfuerzo de todo el pueblo

La Sopa no sería posible sin la implicación de los vecinos. El proceso comienza semanas antes y sigue un ritual preciso:

  • La recogida de la leña: Los hombres del pueblo reúnen hasta 10 toneladas de leña para mantener vivos los fuegos del martes.
  • La Passada: El domingo anterior, una comitiva con música y gigantes recorre las casas del pueblo recogiendo ingredientes o donativos para financiar la comida.
  • La cocción: El Martes de Carnaval a las 7 de la mañana se encienden los fuegos. Un grupo de voluntarios de la Associació La Sopa de Verges remueve unos 30 peroles durante horas de ebullición lenta.

El secreto de la receta: La escudella barrejada

La Sopa de Verges es una escudella barrejada contundente y calórica. Lleva una mezcla de legumbres (judías y garbanzos), verduras (cebolla, patata) y carnes de todo tipo (gallina, ternera, cerdo y cordero). Asimismo, un rasgo que la hace única es el uso del saïm ranci (manteca rancia), un ingrediente que le da un sabor ancestral e inconfundible.

XI Encuentro de Sopas Históricas

Por otro lado, Verges no camina sola en la preservación de este patrimonio. La villa forma parte activa del Encuentro de escudellas, ranchos y sopas históricas, que reúne a grupos de Cataluña, Andorra e Italia. En resumen, el objetivo de esta unión es proteger estas fiestas gastronómicas y, en un futuro, conseguir el reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El puente hacia el Jueves Santo

Finalmente, no podemos entender la Sopa sin su relación con el calendario religioso. Es el cierre del Carnaval, el momento de abundancia antes de la ceniza. Por este motivo, para cualquier vergelitense, el calor de aquel plato de sopa en la plaza es el primer paso hacia la solemnidad de la Procesión del Jueves Santo.

La Sopa de Verges de 1919 por Valentí Fargnoli
La Sopa de Verges de 1919 por Valentí Fargnoli

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