El cambio de horario de la Procesión de Verges y la pérdida del rigor histórico

Este año 2026, el horario de la Procesión de Verges ha sufrido una modificación significativa. El inicio del recorrido por las calles, históricamente marcado a la medianoche, se ha adelantado a las 23:30 horas. Este cambio, aparentemente inofensivo, esconde una alteración profunda de la esencia teológica de nuestra fiesta.

Durante décadas, el evento se ha regido por una precisión milimétrica. La representación teatral en la Plaza Mayor ilustra la Santa Cena y la condena de Jesús por parte de Poncio Pilato. Todos estos hechos se enmarcan, de forma totalmente canónica, dentro de los acontecimientos del Jueves Santo.

Comprender la tradición exige entender el motivo exacto por el cual la Procesión por las calles se iniciaba justo cuando el reloj marcaba las doce de la noche.

La frontera exacta: de Jueves a Viernes Santo

Según las disposiciones de la Iglesia Católica, el camino cargando la cruz y las caídas correspondientes deben representarse exclusivamente en Viernes Santo.

La precisión de este horario no era casualidad. Esta genialidad histórica fue establecida y defendida por antiguos organizadores y figuras capitales de nuestra cultura, como Carles Perpinyà Sais y Maria Perpinyà Sais.

Su visión consistía en utilizar el toque de la medianoche como una frontera natural y litúrgica totalmente infranqueable:

  • Antes de las 00:00 h: Condena en la plaza (Jueves Santo).
  • A partir de las 00:00 h: Inicio del recorrido y la crucifixión (Viernes Santo).

Al adelantar la salida de la Procesión a las 23:30 horas, se está sacando la cruz a la calle y escenificando el sufrimiento cuando, oficial y litúrgicamente, todavía es Jueves Santo. Una anomalía que rompe la coherencia del relato.

Logística moderna versus tradición centenaria

Es innegable que adaptar los horarios puede facilitar la comodidad del público asistente. Acabar los actos antes aligera la logística de madrugada y permite un retorno más amable para los miles de visitantes que se acercan a nuestro municipio.

Sin embargo, como divulgadores y amantes de nuestra cultura, es necesario reflexionar sobre el precio de estas concesiones. Modificar el horario supone sacrificar el rigor histórico y la ortodoxia que han convertido esta celebración en un referente único en el país.

La Procesión de Verges no es solo un espectáculo visual compuesto por actores, luces y la célebre Dansa de la Mort. Es una herencia viva donde cada minuto, cada paso y cada silencio tienen una razón de ser profundamente arraigada en la historia. Adelantar el reloj treinta minutos es, en el fondo, un paso atrás para nuestra tradición.

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