La Segunda Caída: Furia y mofas en la Plaza 11 de Septiembre

Segona caiguda la Processó de Verges

Si la primera caída en La Placeta sirve para situarnos en el calvario de Jesús, la Segunda Caída es el momento donde la hostilidad de los Jueus se desborda y se vuelve colectiva. En la Plaza 11 de Septiembre, el espacio se llena de una tensión especial que marca el punto de no retorno antes de encarar el tramo final del recorrido.

La “Sardana” de la humillación

El momento visualmente más impactante de esta escena es la reacción de los Jueus cuando Jesús cae al suelo por segunda vez. Lejos de mostrar cualquier gesto de piedad, los Jueus se cogen de las manos e inician una sardana de saltos e improperios alrededor de la cruz.

Este círculo es uno de los puntos más crudos de la noche. Mientras los Jueus saltan, les manages forman un segundo círculo por la parte exterior de la escena. El sonido constante de las trompetas y los timbales a toda potencia crea una atmósfera angustiosa que aísla a Jesús en su soledad mientras es burlado públicamente.

La rabia de los Jueus: “La compasión destierro”

El texto que se recita en esta plaza no deja lugar a dudas sobre la dureza del momento. Uno de los Jueus proclama abiertamente su falta de humanidad con unos versos que resuenan con fuerza entre los vergelitenses y visitantes:

“Yo la compasión destierro y una gran rabia me inclina; ¡que la mejor medicina son estos azotes de hierro!”

Esta agresividad verbal subraya el realismo de la representación. El actor que encarna a Jesús debe mantener su serenidad en medio de un grupo de Jueus que lo empujan y lo injurian continuamente. Recordándonos que el camino hacia el Calvario es una prueba de resistencia física y mental.

Simón Cireneo: Una ayuda por conveniencia

Es en este punto del recorrido donde aparece la figura de Simón Cireneo. En Verges, sin embargo, su entrada no nace de un acto de caridad espontáneo de los perseguidores. Los Jueus deciden buscar a alguien que le ayude por una cuestión puramente logística: tienen miedo de que Jesús no llegue vivo al Calvario y se les “muera antes de tiempo”.

El Cireneo, descrito como un hombre fornido y con fuerza, asume el peso de la cruz a cambio de “buena paga”. A pesar del interés de los Jueus, el personaje del Cireneo aporta el único contrapunto de bondad al aceptar la carga porque, en el fondo, le da “pena este hombre”.

El papel de las Hijas de Jerusalén

Cerca de donde tiene lugar la caída, las Hijas de Jerusalén esperan su turno. Su presencia en la plaza es vital para equilibrar la balanza: frente a la furia de los Jueus y el paso firme de les manages, ellas representan la lágrima y el consuelo que acompaña al condenado en su agonía.

segunda caída Verges
Segunda caída en la Procesión de Verges

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