Virgen María: el corazón del dolor en la Procesión de Verges

La Verge Maria

Dentro del conjunto de personajes que recorren las calles de la villa, la Virgen María representa el sufrimiento más profundo y humano de toda la Pasión. En este sentido, su figura no es estática, sino que evoluciona a lo largo del recorrido, desde la desesperación del encuentro en la calle hasta la serenidad trágica al pie de la cruz.

El encuentro en la Primera Caída

Uno de los momentos más impactantes de la procesión por las calles tiene lugar en La Placeta. Cuando Jesús cae bajo el peso de la cruz, María irrumpe en escena rompiendo el silencio del cortejo. Entonces, se produce un momento de gran intensidad donde la Madre, casi sin aliento, se acerca a su hijo para ofrecerle un último consuelo antes de seguir hacia el Calvario.

Cabe destacar que, en esta escena, María aparece rodeada de las Tres Marías, formando un grupo de apoyo femenino que subraya la soledad de Jesús ante Els Jueus. Es un diálogo de miradas y palabras breves que resume toda la tragedia del Jueves Santo vergelitense.

La fidelidad extrema al pie de la Cruz

Posteriormente, la presencia de María se traslada a la escena de la Crucifixión. Si en La Placeta la vemos conmovida, en el Calvario su figura se vuelve más solemne y firme. Por otro lado, María permanece erguida y fiel mientras ve cómo su hijo es clavado en la madera, encarnando una fortaleza que impresiona al espectador.

El recorrido de la Virgen María culmina con el Descendimiento. En este instante, acompañada por San Juan y los hombres que bajan el cuerpo de Jesús, María lo recibe en su regazo. En resumen, es el cierre del círculo: la madre que acogió al hijo al nacer es la misma que lo sostiene muerto una vez acabado el sacrificio.

Iconografía y simbolismo en Verges

Finalmente, la Virgen María en Verges se reconoce fácilmente por su vestido de luto riguroso y su actitud de recogimiento. Por este motivo, su desfile por las calles es uno de los momentos de más silencio y respeto de toda la noche.

Representa no solo la figura bíblica, sino el sentimiento universal de todas las madres ante la adversidad. Su presencia es, sin duda, el eje emocional que une todas las escenas de la Procesión de Verges.

La Virgen María durante la primera caída.
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