Aunque su hábitat natural son las calles oscuras de Verges, la Dansa de la Mort realiza una aparición estelar en el escenario de La Plaça que pone la piel de gallina. Es, sin duda, el momento más esperado por muchos espectadores que no la verán después por la calle.
Justo antes de que se precipiten los acontecimientos finales del juicio, el sonido seco y rítmico del timbal anuncia que algo sobrenatural se acerca.
Las sombras en la muralla
A diferencia de la calle, en La Plaça la iluminación juega un papel clave. Los cinco esqueletos entran en el escenario y, gracias a los focos, sus sombras gigantescas se proyectan contra las piedras de la muralla y el campanario. Es una imagen plástica y potente que solo puede verse aquí.
El mensaje: “Nemini Parco”
En medio del drama de Jesús, la Danza aparece como un recordatorio universal: el tiempo se acaba para todos.
- La Guadaña: Siega la vida sin distinción.
- La Bandera: Ondea el lema Nemini Parco (“No perdono a nadie”).
- Los Platillos y el Reloj: Los esqueletos pequeños nos recuerdan que el tiempo avanza inexorablemente.
Un paréntesis misterioso
La actuación en La Plaça es breve pero intensa. Los esqueletos realizan sus evoluciones y giros completos ante el público sentado, permitiendo observar detalles del vestuario y los movimientos que en la calle, con la aglomeración, a veces pasan desapercibidos. Una vez terminan su baile macabro, desaparecen en la oscuridad para dejar paso a la sentencia final, recordándonos que la muerte es la única certeza.

