Malco en la Procesión de Verges: El siervo de Caifás

Dentro del amplio abanico de personajes que dan vida a la Procesión de Verges, existe uno que a menudo pasa desapercibido para el gran público, pero que es fundamental para la trama: Malco. A pesar de no ostentar el poder del Sanedrín, este personaje actúa como el brazo derecho de Caifás y protagoniza uno de los momentos más emotivos de la noche del Jueves Santo.

El papel de Malco: Entre la jerarquía y la calle

Malco es conocido principalmente por ser el criado de confianza del sumo sacerdote Caifás. En este sentido, su figura sirve de nexo entre las altas esferas religiosas y la acción directa en la calle, ya que es el encargado de encabezar la tropa para arrestar a Jesús. Por otro lado, su vestuario y puesta en escena en Verges reflejan esta condición de siervo con autoridad, situándolo siempre cerca del Sanedrín.

La escena del Huerto de Getsemaní: El milagro de la oreja

El momento culminante de Malco tiene lugar durante el cuadro del Huerto de Getsemaní. Según narra el guion de la representación, en el momento de la detención, el apóstol Pedro hiere a Malco cortándole la oreja. Entonces, se produce un hecho insólito: Jesús, con “muy gran amor”, toca la herida y lo sana de forma milagrosa ante todo el mundo.

Cabe destacar que, a pesar de recibir este favor divino, la reacción de Malco es uno de los puntos más dramáticos del texto de Verges. De hecho, el guion especifica que, una vez sanado, Malco “agradece traidoramente el favor” pronunciando las siguientes palabras:

Oh, rabí, tan gran favor como recibo de vuestro corazón no puedo dejarlo desatendido. Pero, con esto… ¡daos por preso!

Por este motivo, Malco encarna perfectamente la figura del traidor agradecido, convirtiéndose en el encargado de atar las manos de Jesús inmediatamente después de haber sido sanado por él.

Simbolismo y presencia en la villa

Finalmente, la presencia de Malco no se agota en el escenario de la plaza, sino que se extiende durante todo el recorrido por la villa. Asimismo, acompañando a Els Jueus y Les Manages, Malco refuerza la sensación de asedio y control sobre el condenado. En resumen, se trata de un personaje que, a través de un pequeño gesto de traición, nos recuerda la complejidad humana y la dureza del relato de la Pasión que Verges conserva con tanto celo.

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