Madrid

Cuando se acababa de estrenar el patronato de la procesión, el señor Joan Hugas, hijo de Verges, en representación de la delegación provincial de «Educación y Descanso» hizo una propuesta bien sorprendente, llevar la danza de la Muerte en Madrid. A cambio ofrecieron vestidos y calaveras nuevas, el viaje y la estancia a cargo de los organizadores y un diario por los danzantes grandes.

Las palabras del trato se cumplieron puntualmente y los componentes de la danza marchaban hacia Madrid, con los vestidos y calaveras nuevos, para actuar en el festival del primero de mayo.

Era en 1955: y el director, el Sr. Carlos Perpiñán ideó la manera de transmitir el ambiente y el significado de la danza fuera de Verges. Hizo incorporar cuatro danzantes que irían junto al tambor y que llevaría el fuego, para crear un clima parecido al que era propio de la danza.

La Danza de la Muerte actuó en diferentes lugares, tanto en locales cerrados como fuera la calle, y consiguieron un éxito considerable. Fueron también los antiguos estudios de televisión, en el paseo de La Habana, donde danzaron y fueron transmitidos a todo el estado. La expectación fue tan grande que incluso los querían hacer bailar más de lo previsto, pero los pequeños estaban muy cansados ​​y el responsable se opuso, con todo habían recorrido bailando el paseo de la Castellana, la calle de Alcalá, y otros de los más céntricos de Madrid; y habían actuado también en diferentes empresas, como por ejemplo en la estación de Atocha para los trabajadores de Renfe.

Cuatro años más tarde, «Educación y Descanso» volvió a proponer otra participación en la demostración sindical. Esta vez la opinión no fue tan unánime. La decisión final se sometió a la consideración del pleno, y éste decidió que se podía intentar un segundo viaje. Fue también un viaje de una semana, con los mismos tratos que el anterior, pero ahora sin vestuario nuevo.

En 1959 la demostración sindical se hacía ya en el estadio Bernabeu de Madrid. Allí había instalados diferentes tablados, donde actuaban ordenadamente las representaciones de todas las delegaciones de «Educación y Descanso»; cuando entró la danza de la Muerte el público asistente se puso de pie para aplaudir, porque aún recordaba la actuación de cuatro años atrás.